Los pelos de gallina




Como dijo aquel, se me pone la piel de punta y los pelos de gallina. A Pepe lo conocí hace muchos años, antes incluso que a Germán, con quien compartí cuatro años de trabajo y magisterio. Por ambos, y por todos los demás, me alegro.

Para ti, Lucía



Seis años después, nos hemos levantado bailando la Yenka. Llegaste antes de tiempo. Fue, como hoy, un 2 de mayo. Día de la madre.

Un, dos, tres.

Ella es la Navidad

Escúchame, amigo:

El día ha sido más duro de lo previsto, es tarde, estoy cansado y mañana madrugo. Pero esta noche necesito que me leas con atención. Tengo una historia urgente que contarte.

Éramos jóvenes y recién casados. Volvíamos a casa tras tomar un par de copas. Hacía frío. Como hoy. O más. En la puerta de la iglesia que hay delante de nuestra casa algo se movió. Un hombre más cerca de los sesenta que de los cincuenta yacía encogido, mascullando algo, probablemente quejándose. No sé. Ella se paró un instante. Me miró y no dijo nada. Al rato volvió a bajar, con una manta, un bocadillo, un par de latas y -si no me falla la memoria- hasta algunas monedas. No nos sobraba nada.

Ya nos habíamos casado, pero fue esa noche cuando me enamoré de ella. Me hizo llorar de pura sensibilidad.

Ahora tenemos dos hijas. Dos bendiciones. Lo que veis en la foto es lo que cada una va a llevar mañana a la 'Operación Kilo'. Es un pedazo de Navidad para quienes no hay Navidad.

Porque, escúchame amigo, serán más listas o menos; más guapas o menos; más simpáticas o menos... Pero son hijas de ella. Y eso las marca. Tienen un corazón que no les cabe dentro y están aprendiendo a ver la vida por el catalejo de la Justicia. Tienen una madre. Una pedazo de madre. La tienen a ella.

Así que, amigo, si un día te cruzas conmigo, estalla de envidia, porque mientras escribo ésto, ella duerme sobre mi costado.

Y, amigo, si te cruzas con ella, déjala que pase. Y luego, besa el suelo que ha pisado. Podrás decirle a los tuyos que has besado la huella de un ángel.

Era urgente contártelo. Tanta emoción no me cabía dentro.

Hasta mañana, amigo.

Pornografía infantil NO


Ya es 20 de noviembre y hoy miles de blogs y webs de todo el mundo gritamos contra la pornografía infantil escribiendo posts como este. Si has llegado hasta aquí buscando angels, lolitas, boylovers, preteens, girllovers, childlovers, pedoboys, boyboys, fetishboys o feet boys, vete directamente a la mierda. Por depravado sexual e indeseable. Te escondes en tu anonimato y tu vida aparentemente normal, pero sabes que algo gordo falla. Si buscas morbo o imágenes de menores desnudos en la Red y te da placer hacerlo, que sepas que eres un enfermo mental. Con tus aberraciones estás haciendo sufrir a los más pequeños, estás pisoteando pequeños corazones rotos a los que ni siquiera dejas tener la felicidad de la infancia. Eres basura y como tal vete ya de aquí. Ojalá en tu siguiente búsqueda te encuentres con otro de los miles y miles de blogs y webs que hoy y siempre vamos a gritar contra la pornografía infantil, la pedofilia y la pederastia. Unas lacras que, en mi opinión, son las mayores aberraciones que puede cometer un ser ¿humano?

Tal cual lo dice Nacho lo suscribo yo. No se me ocurre mejor manera de expresarlo.

Malo será, hermano


Nunca pensé que un anuncio de un supermercado me emocionase de esta forma.
Me vais a perdonar que se lo dedique a Sergio, un madrileño que sigue peleando por vivir como un galego.

Las cuatro campanas

Anduve por Laxe. Me llamó mucho la atención la iglesia de La Atalaia, edificada sobre un acantilado, de espaldas al mar, pero con su torre y su campanario en una esquina posterior. "Claro, tú -explica un paisano- para que las campanas suenen cara al mar, no hacia la montaña". Claro, joder. Lo que técnicamente se llama 'campanario descolocado'.

Pero falta algo. El campanario tiene sitio para seis campanas, pero sólo hay dos. Las otras cuatro, cuentan, fueron fundidas y convertidas en cañones para defender el pueblo, tanto de los piratas británicos como de los soldados 'napoleonos'.

En tiempos de paz, las dos campanas supervivientes servían para avisar a los marineros cuando se avistaba un banco de ballenas. Al toque de badajo, los rudos pescadores embarcaban hacia la dura lucha contra los cetáceos.

Y digo yo... ¿a estas alturas a nadie se le ha ocurrido restaurar las cuatro campanas que faltan?

Por lo demás, lugar perfecto para hacer senderismo, para playear en verano y para fundirse la visa comiendo como un señor. Recomiendo 'Casa do Arco'. Eso sí, no me vengáis protestando por la factura.

Carne de diván


Como diría el clásico...
¡Qué me aspen si entiendo algo!
Voto no y digo sí.
(En algo sí tiene razón el alcalde: es una situación que los ciudadanos no llegamos a comprender y, francamente, creo que esta vez también llevamos razón).

La última de Leslie Howard



Titajú sabe de sobra quien era Leslie Howard: el actor que encarnó a Ashley Wilkes en 'Lo que el viento se llevó', el 'tío moñas' del que se enamora Escarlata O’Hara y que, en vez de beneficiarse a la prota, va y se casa con su prima Melania.

No fue el mejor papel de Howard. Ni este, ni otros como el de Sir Percy Blakeney en 'La Pimpinela Escarlata', o el del profesor Higgins en 'Pygmalion'.

El papel de su vida fue su vida.

Y su muerte.


Leslie Howard murió el 1 de junio de 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, al caer abatido por un escuadrón de la Luftwaffe el avión en el que viajaba con otras 16 personas. Por más que la historia nos haya contado que España no participó en el lío que se montó para acabar con ese chiflado llamado Hitler, el 'Ibis', el DC·3 en que volaba el actor británico fue torpedeado frente a los acantilados de San Andrés de Teixido. Desde este verano, a un kilómetro del santuario, luce una placa recordando el suceso. Ved la foto.

Pero... ¿qué hacía Howard, actor de refinado prestigio en Gran Bretaña y EEUU, a bordo de un avión militar en plena guerra?

Según cuenta José Rey-Ximena en su libro 'El vuelo de Ibis', Leslie Howard se había convertido en un espía al servicio de Su Majestad. El flemático galán se había zumbado durante el rodaje de 'Prohibido' (1931) a Conchita Montenegro, la primera española que triunfó en Hollywood. La artista donostiarra, conocida como la Greta Garbo de aquí, estaba emparentada con altos dirigentes de Falange. Dicen incluso las lenguas viperinas que la Montenegro -con la venia de Carmen Polo- le hacía tilín a Franco.

La Inteligencia Británica, haciendo honor a su nombre, sabía todo esto y le encomendó a Howard que viniese a convencer al caudillo ferrolano de que no se metiese en jaleos bélicos, y menos si era para apoyar a Hitler. Vamos que Churchill le dijo al actor: "Ves (sic) a junto Franco y dile que no nos toque los huevos".

Los alemanes, que eran bastante hijos de puta, pero no tontos del todo, le pasaron la factura a Leslie Howard, cuyo cuerpo jamás fue encontrado tras ser engullido por las aguas de la ría de Cedeira-Ortigueira.

Yo estuve allí este fin de semana y me acordé de vosotros.

Cuarenta y un años y un día


Radio Oceano - Como o vento








Sintes como o lamento
do tempo pode chegar
como unha lanza no vento
como o vento avanzar.

Erguémonos en silencio
cando nos chama o mar
sair das ruinas dun tempo
ou polo menos tentar!