Ta mañana

Hala, ya os podéis ir a la cama, que hasta mañana aquí no se cuece nada.

La cosa va a ser así. A las 10.00 comienza la juerga con una candidatura alemana; luego va una belga y a continuación, nosotros. Se calcula que hacia las 12.00 habrá que empezar a comerse las uñas. Así que 'sus' levantáis, 'sus' tomáis el colacao, y a María Pita de cabeza.

Que además me ha dicho un infiltrado que si os quedáis en cama, el Rocha os va a largar una traca que os vais a cagar del susto.

Yo me voy a quemar Sevilla, a ver si aceptan la cartilla del paro.

Dormid o pecad. Mañana más.

Actualizo: Parece que además de Alemania y Bélgica se nos ha colado algún país más. Pero da igual. A las 12.00 en Maria Pita... O antes, no vaya a ser.

Nervios a mazo

Vosotros no lo sabéis, pero todos vivimos pendientes del mazo de la foto. Ya sé que parece un vulgar mazo de filete, pero ese artilugio es el que convertirá a la Torre de Hércules en Patrimonio de la Humanidad.

Sí, amigos. Estoy en Sevilla, esperando para saltar, abrazarme a todos los políticos aquí presentes y beberme todo lo que se me ponga a menos de tres metros.

No debería estar aquí, pero a alguien le he dado lástima. Por lo demás, y antes de que me preguntéis, no tengo ni puta idea de si la fumata va a ser dentro de diez minutos, mañana o después de que llegue el AVE a San Cristóbal.

Y menos si va a ser para bien o para mal. Para que os hagáis una idea: La cosa son unos mil fulanos de todo el mundo reunidos en una sala a la que no podemos ni asomar la nariz. Al parecer, si cuando se presente la candidatura nadie abre el pico, Patrimonio por aclamacion.

Pero si al propio de Burkina Fasso, valga el ejemplo, se le ocurre preguntar por qué la Torre es cuadrada, ya la hemos liado. Entonces se arrancarán a discutir y habrá que votar.

No sufráis. Va a ser que sí.

Yo os voy contando.

Especial elecciones

A las ocho de la mañana conocí a mis compis de mesa: un veterano autónomo con las gafas clavadas en la napia y un chavalote al que precedían unas ojeras como huevos fritos. A los suplentes los mandamos a esparragar.


Botín:
Lo veis en la foto. Una carpeta pelo cutre. Una regla, un rotu fosforito que quedó hecho polvo, un lápiz, un boli, un sacapuntas y sesenta y un euracos con veinte céntimos.

Análisis de los resultados:
Estábamos convocados en mi mesa 493 ciudadanos. Votaron 215, cinco de ellos por correo. El gran ganador de la jornada en mi mesa y en el mundo mundial fue el Merroncauncojón.
De la minoría que votamos (y yo lo hice porque me daba palo abstenerme con toda la troupe mirándome al jeto), el PSOE se llevó 101 votos, el PP 84, el BNG 16, Izquierda Unida 4, UPD 2, los Antitaurinos 2, el PCPE 1 y Los Verdes otro.
Hubo dos sobres vacíos (voto en blanco o transparente), y dos votos nulos: uno que metió la del PP acompañado de un folio doblado en el que pretendía contarnos su vida y otro que tuvo el cuajo de colarnos un sobre de las municipales con la papeleta de Negreira.

Estudio sociológico:
Nadie se estrenaba. Lo más parecido era Carolina, que cumplió los 18 poco antes de las autonómicas. No votó. Jesusa, que cumplirá 99 años el viernes que viene no votó. Jorge Óscar, que cumplió ayer 28 no votó. Había tres pares de gemelos. Un par votó y los otros dos, no. Había un tipo que se apellidaba No. Sí, votó. Había un fulano con mi fecha de nacimiento. Era yo. Tardé en darme cuenta, no os creais.

Trucos para no aburrirte si te toca:
Fíjate bien en los caretos de los deníes. Te descojonas de como cambia la gente. Apoderáte del censo. Al lado del nombre está la fecha de nacimiento. Analiza con detalle como se deteriora el personal. Siempre hay alguien cabreado en las inmediaciones. Recréate en su propia mala ostia.

El vocal y su entorno:
De los 493 tipos que había censados en mi mesa, conocía a tres. Uno era yo mismo. No cuenta. Otra era mi contraria. No está la tía para andar botando. Ni votando. El otro no votó. Teniendo en cuenta que son todos vecinos de mi calle y adyacentes, podréis comprender sin dificultad por qué en la puta vida haré un blog vecinal. Si me hubiese tocado una mesa en Majadahonda me hubiese dado igual.

Resumiendo y lavándome los dientes para ir pa cama:
Señora Democracia, la próxima vez designe miembros de mi mesa electoral a su señora madre, a la madre de su señora madre y a la bigotuda que asistió al parto.

Miembro tocado


En aquel entonces no sabía de qué se reía. Ahora lo he descubierto:
Me toca ser miembro de una mesa electoral.

Que no es lo mismo que:
Ser de una mesa electoral me toca el miembro.

Bueno, sí. Es lo mismo.

El autor de este humilde blog quiere agradecer a Isabel García Vila, a Henrique Tello y a Obdulia Taboadela por haber manoseado justo mis bolas. A Javier Losada, por presidir el sorteo. A Franco, por haberse muerto. A Arias Navarro, por sus orejas. A los Padres de la Patria... y a la madre que los parió. A Tejero, por idiota. Al Rey, por echarle huevos. Al que inventó Europa. Y en general, a todos lo que han hecho posible que el próximo día 7 me tenga que pasar doce horas, doce, mirando a la urna en aras de la Democracia.

Ahí falaches, meu

Manda chover na Habana, o ben que se explica este cando quer.

O que ten mérito e dar pé para que estoutro, por unha vez, sí que fale claro.

Deus os cría, e a poltrona os xunta.

Un periodista de verdad

Luis Neira Río (Ortigueira, 1919). Impresor, cartero y periodista (en activo). Con 11 años comenzó a trabajar en una imprenta aprendiendo el oficio de cajista, componiendo los textos del periódico semanal "El Heraldo de Vivero" y como repartidor de prensa. En 1943 aprueba las oposiciones de correos, trabajo que simultanea con el oficio de cajista tipógrafo. En 1947 consigue el traslado a Vivero y compra un pequeño taller de imprenta, que ha llegado a confeccionar dos periódicos semanales: "La Voz de Ortigueira" y "El Heraldo de Vivero" del que es administrador-propietario y redactor jefe. También ha trabajado como corresponsal informativo y editor de un periódico deportivo.

Con 61 años obtiene el graduado escolar y con 88 recibe el carné de "xornalista" del Colegio Profesional de Xornalistas de Galicia.

Hoy ha recibido la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo.

El billetaco



Por cuestiones que no vienen al caso, ayer cayó en mis manos un billete de 500 euros. Un tesoro. Pero... ¿para qué vale un billete de 500 euros?

Salí de casa esta mañana, como tantas otras, sin desayunar. Normalmente lo soluciono con un café doble y un par de churracos en el bar de las 'hermanas Sister'. Pero no puedes ir a desayunar con un billete de 500. Ni al parking. Ni a comprar el periódico. Ni al estanco. Ni coger el bus. En algunos locales advierten mediante carteles que no se admiten más grandes de 200 o de 100 incluso.

Solución: vete al banco y lo cambias. Ni de coña. En el primero me dijeron que sólo si era cliente suyo. En el segundo que no, y punto. En el tercero había cola. En el cuarto...

En el cuarto sí me lo cambiaron. Eso sí, antes el empleado de turno tecleó el número de serie en el ordenador, pasó el billete por una máquina y me espetó: "No está la cosa para coger billetes de estos", a lo que yo le respondí: "Para lo que no está la cosa es para soltarlos". No se rió.

Antes de empezar a contar billetes de 10, de 20 y de 50 (con 10 de 50 me hubiese conformado), me dedicó una mirada de arriba a abajo que llevaba pintada en letras rojas las palabras 'chorizo', 'blanqueador', 'falsificador' y 'estafador'. Todo esto, bajo la minuciosa vigilancia de una cámara de seguridad que me apuntaba directa al entrecejo.

Y me quedé sin desayunar.

La puesta de sol más bonita del mundo

O al menos a mí me lo pareció. Ayer salí de la oficina, tras un buen día de trabajo, de una muy buena semana. Me estaba esperando ahí. Me golpeó de frente, en toda la nariz.

Era una delgada línea roja que cruzaba toda la bahía, desde el Milenium hasta La Torre. La gocé. La fotografié. La comenté con algún compañero de barandilla.

Y cuando al final desapreció, me fui. Me sentí bien, como si ese horizonte accdiental me hubiese cargado las pilas. Por un momento, todo lo demás me dio igual.

Aquellos maravillosos años






Yo cogía el 10. Mi padre siempre me compraba galletas de nata en Casa Cabanela. Me moría de gusto cuando pillaba el asiento delantero del segundo piso. Jugaba a ser el conductor y era el rey del mundo.

Por cierto. En mi cole, los Salesianos, durante los primeros años el transporte escolar lo hacía la Compañía de Tranvías con dos viejos buses azules de asientos corridos. No sé por qué, pero recuerdo con mucho cariño a Cereijo, el conductor, y a Tomé, el 'revisor'.

¿Qué habrá sido de ellos?

Los vídeos están sacados de Troleros & Buseros, un magnífico blog
al que tendréis que ir para seber por qué el locutor habla en inglés...
y muchas cosas más.

¡Atentos!


Echadle un vistazo y me comentáis.
Mejor, comentádselo a ellos. Os lo agradecerán.

Suerte, maestro.

Un mal día...


Lo tiene cualquiera.

(Me gustaría saber de quién es la foto de la derecha -que es el de izquierdas- para darle el mérito que se merece. La de la izquierda -que es el de derechas- es de Edu Nividhia, y esta es su historia)

El asombroso hombre sin estómago



La cosa es la siguiente:

Según la doctora Griso, el frío, la mala alimentación y el estrés te agujerean el intestino, al que llegan unas puñeteras bolitas moradas con pinchos, sin pasar por el estómago (¿pa qué?, si no tienes). Las bolitas se te cuelan por los agujeros pa joderte la vida, salvo que te pongas hasta el culo de Actimel, que lleva unas bolitas más simpáticas, blanquitas ellas, que te taponan los agujeros.

"Esto no es magia, es ciencia". Y no lo dice mi prima la de Cercedilla. Lo dice nada menos que la Universidad de Navarra.

Pa cagarse.
Inspirado por El Blog Ausente

¡Rediós!


Cuidado con las crisis... Las carga el diablo.
¿Es cierto que El Vaticano estudia aplicar un ERE?

Yo, en CD

El último cd que me he grabado para el coche
Y el que tenga huevos, tiempo y ganas, que me psicoanalice.

Lo siento, Losi

Desde que he puesto el primer pie en el suelo esta mañana estaba deseando meterme en cama y dormir. Lo necesito. Quienes han compartido conmigo el día se han dado cuenta sólo con mirarme a la cara.

Y no puedo. Estoy reventado de rabia; destrozado por una injusticia que me ha estallado en las putas narices.


A ver cómo os lo cuento. A las nueve de la noche llegaba Sara tras tres días de excursión en Cabeza de Manzaneda. En realidad, se trataba de ir ensayando la independencia que, a sus casi 12 años, comienza a hormiguearle entre los dedos. Tenia mucho que contarnos, y nosotros muchas ganas de escucharla, de verla y de achucharla. Así que hemos metido el maletón en el maletero y nos hemos ido a cenar a nuestro italiano favorito... que, por supuesto, es argentino.

Allí estábamos los cuatro, alrededor del mantel a cuadros, cuando de repente se me empezaron a quitar las ganas de cenar.

La protagonista de esta historia es una de los cinco compañeros de Sara que no han ido a la excursión. Cinco en el colegio, y 48 en la nieve. Desconozco las otras cuatro historias. Pero Sara me contó anoche la de Losi.

No se llama Losi. No voy a decir su nombre verdadero. Yo la llamaré Losi. De lo siento. De siento no haber tenido el olfato para descubrir tu triste historia antes. De siento que pagues la culpa que no tienes. De siento no saludarte cada mañana cuando esperas en la puerta del cole la compañía de mi hija mayor y la sonrisa de la pequeña. De siento que nadie te lleve nunca a cenar a un italiano. Te gustaría. Lo sé.

Me cuentan que Losi no ha ido a la excursión porque nadie se la ha podido pagar. Su padre se marchó hace ya tiempo, sin preocuparle una mierda dejar tirados a un aprendiz de hombre, a una niña huérfana sin entierro y a una mujer apestando a lejía en unas escaleras que no son las suyas. Valiente hijo de puta. Así te mueras lento y consciente.

Eran 96 euros, maldita sea. Losi ha perdido una oportunidad de ser feliz por 96 euros. No me sobra el dinero. Tampoco me falta. Pero hubiera pasado hambre por meterle en el bolsillo esos 96 euros. Y ahora yo estaría durmiendo, y no rumiando mi impotencia a golpe de teclado.

Esto es una mierda. Todas las mañana veo las mismas caras, escucho las mismas tertulias y contemplo desde la distancia las mismas miserias. Nadie ha sido capaz de echar una cuenta: Padres que pasáis a mi lado, si cada uno ponemos dos euros más, habrá un hueco para Losi.

¿Para qué coño sirven las apas, anpas, ampas o como se llamen? ¿Para qué un colegio de curas? ¿Por qué nos resulta tan fácil organizar un cumpleaños y tan difícil darle una alegría a quien está condenado a pasarlas putas el resto de su vida?

Me ha dado tanta rabia, tanto asco, que me han entrado ganas de gritar.

Losi, perdóname. Lo siento.

Y perdonadme vosotros por el 'chorizo'. Quienes me seguís sabéis que no me gusta extenderme. Pero necesitaba echarlo todo.

Necesito dormir.