
...Pero me voy a cagar en la madre que lo parió.

Lucía se asomó a la encimera. Un cuenco de berberechos a remojo llamó su atención. Uno de ellos, ofendido en su intimidad, le lanzó un chorretón de agua.
Estoy realmente abrumado por la marea de solidaridad que la mortadela con aceitunas de La Piara y yo hemos recibido en las últimas horas. Compañeros de oficina que me confiensan en voz baja: "Yo fui charcutero". Amigos que me dan palmadas en el hombro. Gentes anónimas que me paran por la calle y me espetan: "Cerdo de los huevos, ¿cómo te podías comer esa basura?"...
Hoy es sin duda uno de los peores días de mi vida. Me cuentan que han retirado la mortadela de aceitunas de La Piara. Justo la única que me gustaba. Me encantaba.
No os quiero engañar. Os podría decir que me he encontrado esto por casualidad, y hacer ver que me ha llamado la atención para darle un poco de publicidad. No es cierto. Es un proyecto en el que andan metidos unos cuantos buenos amigos y uno de los grandes maestros que he tenido en mi carrera.
Obama... O no bama. Eso ya se verá.
Me gusta el fútbol. Todo comenzó cuando los curas nos llevaban a Lateral de Tribuna a sufrir contra la Cultural Leonesa. Eran tiempos difíciles en los que el fútbol de verdad venía en verano, cuando el Madrid de García Remón, San José, Camacho, Benito, Pirri, Ángel, Del Bosque, Stielike, Juanito, Santillana y Cunningham se plantaba en el Teresa Herrera.
Morid de envidia, y si resucitaseis, volved a morir. ¿La veis? Es Melanie Griffith. Y el beso era para mí. (Bueno, para mí... y para los trococientos fotógrafos, cámaras y demás fauna que la teníamos en el punto de mira, desde el gallinero del teatro Colón).
El tocho de arriba refleja las visitas a este rincón por horas. Como veis, la mayoría os dais una vuelta por esta vuestra casa entre las diez de la mañana y las cinco de la tarde. Se ve que la banda ancha de vuestras empresas puede con todo.
Una vez al mes sufro el castigo. Siempre es un lunes. Siempre a las 9:30. Casi siempre, el primero del mes. Una vez al mes toca Pleno municipal.
Soy tan vago que me da pereza hasta admitirlo.
(En febrero de 2006, Tino Quián recogió el premio 'Una vida en imágenes', concedido por la Fundación Caixa Galicia y la Asociación de la Prensa. La foto, cómo no, es de César Quian)
...todo lo cual me importa exactamente un carajo. Por más vueltas que le doy, os juro que no encuentro motivo para celebrar nada.
Se han ido los dos.
"Lo mismo te digo a ti. De lo importante, te sobra"
Lo reconozco. Soy como un cocinero que no sabe cascar un huevo. Me explico. Me gano la vida escribiendo y soy un zote para la mecanografía. Uso dos dedos... en el mejor de los casos.
El oso Yogui excusó su asistencia."En política, y supongo que en muchos otros órdenes de la vida, no son aplicaciones lineales; dos más dos no son cuatro. ¡Nunca!".

La compañía Iberia no ofrecerá mañana a sus pasajeros ningún diario en ninguno de sus vuelos, por respeto a las víctimas del accidente de hoy en Barajas y a sus familiares, dijeron a EFE fuentes de esta compañía.
Cuando los accidentes suceden en otros países, es diferente, pero en este caso, en que el suceso acapara varias páginas, simplemente no se reparte, señaló el portavoz.
Fuentes del diario ABC explicaron a EFE que, normalmente, cuando se produce un accidente de estas características fuera de España y sólo se le dedica una página, ésta se tapa, pero en el caso de mañana han avisado a la compañía aérea de que saldrán con 15 páginas dedicadas al siniestro.
Diecinueve días...
Todos sabemos lo que es un bombero, pero...- Jefe: otra ronda de cervezas.Tras las pertienentes pesquisas, dedujimos que obraites era la evolución de all right. 'Olrait', 'obraite', 'obraites'. El Obraites había emigrado a Gran Bretaña.
- Obraites.
- Y dos bolsas de pipas.
- Obraites.
- Y diga que se debe.
- Obraites.
- Nos vas a poner tres café de pota, un chupito de JB y una copa de Varón Dandy.Y el Obraites, despollado al fondo de la barra.
- Ehhhhh... (largo recorrido visual por el estante de las botellas). No me queda Varón Dandy.
- Salgo un momento. Voy a aquelar.No sabría deciros por qué, pero siempre la entendíamos sin esforzarnos.
- Aquélame esas tijeras, ya que estás de pie.
- Fueron a bailar, y al rato ya estaban aquelando.
Me apetece compartir con vosotros una chorrada. Me llega vía 233 grados, que por ahora es un blog dedicado básicamente a advertir de que los periódicos de papel la llevan clarinete, pero que pronto será algo muy gordo y que dará mucho que hablar.(Aquí todo está desenfocado)
- "¿Soy yo, o está temblando el suelo?".
- "¿A dónde me lleva la línea azul que hay pintada en el suelo?".
- "Perdone la molestia, ¿ya han comenzado las Olimpiadas?".

Como diría mi abuelo, los gallegos te somos así."¿Tú sabes cuál es el barco más grande del mundo? El de Valdeorras".

Adivinanza: Cuatro troncos tomado el sol alrededor de un bote. ¿Por qué no se levantan y huyen corriendo?
Tireille a foto en Penamoa, e como non sei o seu mail, pois lla deixo aquí colgada. En branco en nejro, como lle gustan. Así que si sabedes del, decídello para que a garde.



Amanecía, y el nuevo sol pintaba de oro las ondas de un mar tranquilo. Chapoteaba un pesquero a un kilometro de la costa cuando, de pronto, rasgó el aire la voz llamando a la Bandada de la Comida y una multitud de mil gaviotas se aglomeró para regatear y luchar por cada pizca de comida. Comenzaba otro día de ajetreos.
Pero alejado y solitario, más allá de barcas y playas, está practicando Juan Salvador Gaviota. A treinta metros de altura, bajó sus pies palmeados, alzó su pico, y se esforzó por mantener en sus alas esa dolorosa y difícil posición requerida para lograr un vuelo pausado. Aminoró su velocidad hasta que el viento no fue mas que un susurro en su cara, hasta que el océano pareció detenerse allá abajo. Entornó los ojos en feroz concentración, contuvo el aliento, forzó aquella torsión un... sólo... centímetro... más... Encrespáronse sus plumas, se atascó y cayó.
Las gaviotas, como es bien sabido, nunca se atascan, nunca se detienen. Detenerse en medio del vuelo es para ellas vergüenza, y es deshonor. Pero Juan Salvador Gaviota, sin avergonzarse, y al extender otra vez sus alas en aquella temblorosa y ardua torsión -parando, parando, y atascándose de nuevo-, no era un pájaro cualquiera. La mayoría de las gaviotas no se molesta en aprender sino las normas de vuelo más elementales: como ir y volver entre playa y comida. Para la mayoría de las gaviotas, no es volar lo que importa, sino comer. Para esta gaviota, sin embargo, no era comer lo que le importaba, sino volar. Más que nada en el mundo, Juan Salvador Gaviota amaba volar. Este modo de pensar, descubrió, no es la manera con que uno se hace popular entre los demás pájaros. Hasta sus padres se desilusionaron al ver a Juan pasarse días enteros, solo, haciendo cientos de planeos a baja altura, experimentando.Juan Salvador Gaviota
Richard Bach, 1970